Qué es ser antifeminista

Ser antifeminista es oponerse al feminismo. O lo que es lo mismo, ser antifeminista es defender la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la declaración de derechos humanos, dado que la actividad EXCLUSIVA del feminismo es romper esa igualdad de derechos, como puede comprobarse viendo todas las reivindicaciones y logros feministas de los últimos años, consistentes en crear leyes que diferencian entre hombres y mujeres, utilizando para justificarlo todo tipo de falacias, mentiras, trampas y miles de millones de euros públicos al año.

Si preguntas a cualquier feminista qué es un derecho, no te va a dar una respuesta clara. Primero, porque no lo sabe a pesar de que se pasan el día hablando de «derechos», pero en el feminismo no existen ni la lógica ni la coherencia. Un derecho es lo que la ley te permite o te concede. Así de fácil y de concreto.

El artículo 2 de la declaración de derechos humanos dice que: «Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.»

El artículo 7 de la declaración de derechos humanos dice que todos somos iguales ante la ley.

Ahora, si se mira toda la actividad feminista de las últimas décadas, se puede comprobar como esta consiste en romper tanto la igualdad de derechos entre hombres y mujeres como la igualdad ante la ley por razón de sexo, que es lo mismo que la igualdad de derechos.

Y todo el ruido feminista, toda su argumentación y toda su ideología, consiste en buscar las excusas para romper esos principios. Mediante victimización femenina, desprecio absoluto a los hombres y trampas de todo tipo (por ejemplo, hay que hacer leyes que protejan más a las mujeres porque hay más mujeres asesinadas por sus parejas hombres que hombres asesinados por sus parejas mujeres, pero no hay que hacer leyes que protejan más a los hombres porque ellos sean las mayoritarias víctimas de asesinato tanto por parte de hombres como de mujeres, ni leyes que protejan más o de forma exclusiva a los hombres porque ellos sean abrumadora mayoría de muertos en accidentes laborales o cualquier otra causa de muerte, pero sí hay que tomar medidas institucionales excluyentes con dinero público para ayudar a las mujeres sin hogar porque ellas «están invisibilizadas», pero no para ayudar en exclusiva a los hombres porque ellos sean la mayoría en esa situación o en cualquier otra, y además tenemos muchas otras trampas gravísimas como que las instituciones registran y publican los asesinatos cometidos por hombres en ámbito de pareja y contra hijos, pero no los que cometen las mujeres contra pareja e hijos, y ahora van a sacar adelante una crim**nal legislación sobre «violencia vicaria» que solo contempla a las mujeres como posibles víctimas, de modo que si un padre asesina a su hijo es violencia vicaria y se considera víctima a la madre pero no se considera violencia vicaria ni víctima al padre si es una mujer la que asesina a su hijo, y eso que las mujeres asesinan a más hijos que los hombres, pero ya se ocupan las instituciones feministas de publicar los asesinatos cometidos por los padres pero no por las madres). Y así es TODO con el feminismo, sin excepción. Trampas y barbaridades una detrás de otra.

Y respecto al pasado, cuando se igualó algún derecho y cuando las feministas reclamaron alguna «igualdad» de derechos, que nadie olvide que solo han pedido igualar aquello que beneficiaba a las mujeres, jamás pidieron igualar de verdad los derechos. Estoy esperando que alguien me muestre cómo las feministas exigieron alguna vez que se OBLIGARA a las mujeres a hacer el servicio militar e ir a la guerra como los hombres, por ejemplo.

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